¡Oh majestad Gaia! En tierras de riqueza infinita
¿Cómo con tu radiante faro de luz roja te reprimes ante el roce de un gesto? Si cada marea choca en la orilla de tus playas
No ocultes tu dolor con la hilaridad que profesan tus vientos
Pues, quién reconozca el sentir de tus vacíos, sabrá apreciar tus cráteres
Tampoco menosprecies tu capacidad ante estelas que no brillan a la misma intensidad
Solo la excentricidad de tu manto visualiza el horizonte que nadie distingue, a pesar de los riscos y volcanes que definen tus paisajes
Por eso, la no permanencia es solo una manera de vivir
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